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jueves 2 de marzo de 2017

La reducción de las cifras del paro se produce a costa de disparar la temporalidad y la precariedad laboral

"El aumento de la afiliación a la Seguridad Social y el descenso del paro registrado en febrero es un dato positivo, pero más estadístico que real", ha valorado el secretario de Acción Sindical de CCOO, Ramón Górriz, quien ha destacado que en febrero hay más personas que el mes anterior que no trabajan y buscan un empleo y que la reducción del paro se produce incrementando la ya enorme temporalidad y precariedad existente: el 90% de los contratos firmados en febrero fueron temporales y casi un tercio a tiempo parcial.

Parados demando empleo

Parados demando empleo

La afiliación media a la Seguridad Social subió en febrero en 74.080 personas (que en términos desactualizados se reduce a una subida de 46.079 afiliados) y se sitúa en 17.748.255 afiliados/as en el conjunto del sistema, 580.543 afiliados más que un año antes. Febrero es un mes en el que suele aumentar la afiliación, así lo hizo en 2015 (96.909) o 2016 (63.355), aunque siguen muy lejos de los niveles de creación de empleo en este mes antes de la crisis (ahora apenas la mitad de entonces).

El aumento de afiliados al régimen general de la Seguridad Social en febrero es generalizado en la mayoría de las ramas de actividad: construcción, educación, hostelería, industria manufacturera,… mientras que los descensos se concentran en el sector agrario, comercio y sanidad y servicios sociales.

El paro registrado se sitúa en un total de 3.750.876 personas, tras bajar 9.355 personas en febrero, un mes caracterizado por fuertes aumentos del paro durante la recesión y que desde 2014 registra variaciones moderadas, tanto de subida como de bajada. La variación del paro registrado en febrero de 2017 es mejor que la de 2016 (2.231 personas) pero inferior a la de 2015 (-13.538). El descenso interanual del paro se acelera hasta el -9,68%, con 402.110 parados menos respecto a febrero de 2016. En términos desestacionalizados el paro bajó en 33.771 personas en febrero.

La reducción de las cifras del paro se está produciendo a costa de disparar de nuevo los niveles de precariedad laboral en un mercado de trabajo ya muy castigado tras años de despidos masivos, tasas de paro muy elevadas, devaluación salarial, aumento de la explotación laboral y de las horas extraordinarias no pagadas ni compensadas,…

En febrero de 2017 se han firmado 1,45 millones de contratos, el 90% temporales (y casi un tercio de ellos a tiempo parcial) y el 10% indefinidos (6% a tiempo completo y otro 4% a tiempo parcial). El repunte de la contratación indefinida en febrero es positivo, pero dado su reducido peso, apenas mejora unas décimas la calidad de las cifras globales de contratación, que siguen estando claramente precarizadas.

La elevada rotación laboral de los asalariados temporales es un rasgo característico de la precariedad, que ha aumentado con la crisis y se ha acelerado especialmente tras la reforma laboral de 2012. En los años previos a la recesión se firmaban 3 contratos temporales por cada asalariado temporal. Con la crisis, y sobre todo a partir de 2012, se ha disparado el número de contratos temporales que necesita firmar de media un asalariado temporal para trabajar todo el año y que en 2016 se situaba en 4,6 contratos, un 50% más que evidencia el fuerte repunte de la rotación laboral.

El problema de la rotación laboral no es exclusivo de la contratación temporal y cada vez afecta más a los contratos indefinidos, especialmente tras la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012. El aumento del número de contratos indefinidos firmados se está traduciendo en una menor supervivencia de dichos contratos y por tanto en una menor creación de empleo indefinido. Cada vez hay que firmar más contratos indefinidos para “consolidar” un empleo indefinido a final de año: durante 2016 fue necesario firmar 1,51 contratos indefinidos por cada nuevo empleo indefinido que se mantenía a final del año, cuando antes de la crisis solo eran necesarios 1,14 contratos.

Casi la mitad de los parados registrados carece de prestación y de los que sí cuentan con ella, la gran mayoría solo percibe la prestación asistencial

La tasa de cobertura del desempleo está en mínimos y ha sufrido una brutal caída desde el año 2010, cuando alcanzó una media anual del 78,4% y tasas mensuales del 80%.

La tasa de cobertura del desempleo se sitúa en el 56,5% en enero y mejora 0,8 puntos porcentuales respecto al dato del año anterior, frenando el pronunciado descenso que acumula durante estos años (ver gráfico) y que ha supuesto que apenas la mitad de los parados registrados reciba algún tipo de prestación o subsidio, mientras que la otra mitad carezca de ellos.

Junto a la caída de la tasa de cobertura por desempleo en estos últimos años se ha producido un descenso de la calidad de las prestaciones por desempleo, al perder relevancia la prestación contributiva en favor de las asistenciales, debida sobre todo al agotamiento del cobro de las contributivas por la prolongada duración de la crisis. Desde 2010 el descenso de las prestaciones contributivas ha sido mucho más intenso que el descenso de las asistenciales, incrementando el peso de estas últimas sobre el total. Los datos de diciembre de 2016 muestran que el deterioro de la calidad media de las prestaciones se ha frenado y que las prestaciones contributivas han dejado de perder peso en el total, a pesar de lo cual en 2016 el 62% de las prestaciones por desempleo han sido asistenciales y solo el 38% contributivas. En enero esas cifras han mejorado ligeramente, con un 58% de prestaciones asistenciales y un 42% contributivas.

En enero de 2017 había 3,76 millones de parados registrados, de los que 1,75 millones carecían de prestación, 1,22 millones percibían algún tipo de prestación asistencial y solo 797.060 percibían una prestación contributiva.

Al descenso en el número de beneficiaros de la prestación por desempleo se suma el descenso progresivo del gasto medio por beneficiario, incluidas las cotizaciones a la Seguridad Social, que en enero de 2017 se situó en 819,9 euros mensuales (-0,1% interanual) mientras que la prestación contributiva media por beneficiario se situaba en 819,3 euros mensuales (0,5% interanual).

El descenso del número de beneficiarios y del importe medio de las prestaciones se traduce en el descenso en el gasto en prestaciones por desempleo, tanto contributivas como asistenciales. En 2016 se ha registrado un descenso de 1.971 millones en el gasto en prestaciones, que se añade al de años anteriores, y que ha reducido el gasto en prestaciones desde 32.238 millones en 2010 a 18.638 millones en 2016, un recorte de 13.600 millones anuales que equivale al 42% del gasto en prestaciones en 2010. En enero de 2017, el gasto en prestaciones por desempleo se ha reducido un 8,2% respecto al mismo mes del año anterior.

La reducción de las cifras del paro se produce a costa de disparar la temporalidad y la precariedad laboral

jueves 2 de marzo de 2017

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